¿Qué indica el orden de los ingredientes? Cómo estimar proporciones en cosmética y alimentos
La lista de ingredientes no es la receta de un producto, pero sí su mapa aproximado. Normalmente no se indica cuánto hay de cada ingrediente; aun así, gracias a las reglas de orden, a menudo puedes saber si un ingrediente es un componente principal o un pequeño añadido. En esta guía explicamos la lógica del orden en las etiquetas de cosméticos y alimentos, sus excepciones y cómo comprobar en el reverso las promesas de la parte delantera.
La regla básica: de mayor a menor
Tanto en la normativa cosmética como en la alimentaria, la regla básica es la misma: los ingredientes se escriben en orden decreciente según su peso en el producto. Es decir, el primer ingrediente de la lista es el que más abunda en el producto. Las reglas turcas están armonizadas con las de la UE en este punto.
Esta regla te permite entender rápidamente la composición general del producto. Si una crema facial tiene en los primeros puestos agua, glicerina y aceites ligeros, es una crema hidratante; si una galleta tiene en los primeros puestos harina, azúcar y aceite de palma, se deduce que la mayor parte del producto está formada por esos tres.
Sin embargo, el orden no es un dato de proporción. El primer ingrediente puede suponer el 80 % o el 30 %. La diferencia entre el segundo y el tercero también puede ser muy grande o muy pequeña. El orden te dice «más» y «menos», no «cuánto».
¿Por qué «aqua» va siempre primero en cosmética?
La mayoría de productos como cremas, lociones, champús y tónicos son de base acuosa. En ellos, el agua constituye gran parte del peso total, por lo que casi siempre ocupa el primer puesto de la lista y se escribe con su nombre INCI, Aqua (a veces Water o Aqua/Water).
Eso no significa que el producto esté «aguado». El agua es el medio básico que disuelve y transporta los demás ingredientes y permite que se extiendan sobre la piel. Los productos sin agua (aceites, bálsamos, algunos sérums, productos en polvo) empiezan directamente por un aceite, una cera o un polvo. Algunos productos usan jugo de aloe vera o agua floral en lugar de agua; estos también suelen contener una proporción muy alta de agua.
En los productos de base acuosa, el segundo y el tercer puesto suelen corresponder a los ingredientes que definen el tipo de producto. En un champú puede ser el tensioactivo; en un hidratante, la glicerina o un aceite; en un tónico, el alcohol o un agua vegetal. Por eso, fijarse en los primeros ingredientes es un buen punto de partida para adivinar qué tipo de producto es y qué sensación dejará en la piel.
La regla del 1 %: el final de la lista es libre
Según la normativa cosmética, los ingredientes presentes por debajo del 1 % pueden escribirse en cualquier orden. Esto significa que, a partir de cierto punto de la lista, el orden ya no aporta información.
Hay algunas pistas prácticas para estimar ese punto. Algunos ingredientes tienen límites legales máximos o proporciones de uso típicas en torno al 1 % o por debajo. Por ejemplo, el conservante phenoxyethanol puede usarse como máximo al 1 %. Puedes suponer que los ingredientes que aparecen después del phenoxyethanol están muy probablemente por debajo del 1 %. Del mismo modo, el perfume también se usa en la mayoría de productos en torno al 1 % o menos.
Esta pista no es exacta, porque los ingredientes por debajo del 1 % pueden estar en cualquier orden; pero encontrar un «ingrediente umbral» es un buen punto de partida para entender que los que vienen después están en proporciones pequeñas.
- Colorantes: en cosmética se escriben con números que empiezan por «CI», normalmente al final de la lista y sin respetar el orden.
- Alérgenos de fragancia: los alérgenos declarados, como el linalool o el limonene, suelen estar al final de la lista porque se encuentran en proporciones muy bajas.
- Extractos vegetales y vitaminas: aunque se destaquen en la parte delantera, a menudo se sitúan en esta zona.
Ingredientes activos: ¿por qué importa la proporción?
En algunos activos, la eficacia depende directamente de la concentración. Por ejemplo, en un sérum con niacinamida, que el ingrediente aparezca en los primeros puestos indica que el producto lo contiene en una proporción considerable. Si ese mismo ingrediente aparece después del perfume, lo más probable es que esté en una proporción muy baja.
Los productos que indican claramente el porcentaje en la parte delantera (como «niacinamida al 10 %») son más transparentes en este aspecto. Algunos activos, como el retinol, son eficaces incluso en proporciones muy bajas, por lo que que aparezcan al final de la lista no significa que el producto no funcione. Por eso hay que valorar el orden junto con la naturaleza del ingrediente.
Orden y porcentajes en los alimentos
En las etiquetas de los alimentos, los ingredientes también se ordenan de mayor a menor según el peso utilizado durante la fabricación. A diferencia de la cosmética, en alimentación hay una regla adicional importante: debe indicarse el porcentaje de un ingrediente que aparezca en el nombre del producto, se destaque en la imagen o caracterice el producto. En un «barquillo de avellana» verás en la etiqueta la proporción de avellana; en un «yogur de frutas», la de fruta.
Este porcentaje es la forma más rápida de saber hasta qué punto es real la promesa de la parte delantera. Además, en alimentación también se admite flexibilidad en el orden para los ingredientes por debajo del 2 %; estos pueden escribirse al final de la lista en un orden distinto.
Otra pista en los alimentos es que un mismo ingrediente se escriba de formas diferentes. Por ejemplo, el azúcar puede aparecer en tres lugares distintos como azúcar, jarabe de glucosa y dextrosa. Sobre este tema, consulta la guía sobre los nombres ocultos del azúcar.
Estimar proporciones a partir de la etiqueta: método práctico
- Identifica la promesa de la parte delantera: ¿qué ingrediente se destaca?
- Mira su posición en la lista: ¿está entre los cinco primeros o después del perfume o del conservante?
- Busca un ingrediente umbral: en cosmética, los ingredientes que van después del phenoxyethanol, el perfume o colorantes como el dióxido de titanio suelen estar en proporciones muy bajas.
- En los alimentos, mira el porcentaje: debe indicarse el porcentaje del ingrediente destacado.
- Piensa en la composición global: en un champú, el SLES en segundo puesto es el limpiador principal; la «queratina» del final de la lista es un añadido de apoyo.
Este método no da proporciones exactas, pero es una herramienta potente para valorar lo realistas que son las promesas de marketing. Para técnicas generales de lectura de etiquetas cosméticas, consulta nuestras guías ¿cómo leer la etiqueta de un champú? y, para alimentos, cómo leer las etiquetas de los alimentos.
Preguntas frecuentes
¿El ingrediente que encabeza la lista es el más perjudicial?
No. El orden solo informa de la cantidad, no del daño. En cosmética, el primer ingrediente suele ser el agua.
¿Qué significa que el extracto vegetal anunciado en la parte delantera esté al final de la lista?
Lo más probable es que esté en una proporción muy baja. En cosmética, los ingredientes por debajo del 1 % pueden escribirse en cualquier orden; por eso no puedes saber la proporción exacta, pero está claro que no es un componente principal.
¿Por qué la etiqueta no indica los porcentajes de los ingredientes?
En cosmética no es obligatorio indicar porcentajes; la fórmula se considera secreto comercial. En alimentación, en cambio, es obligatorio indicar el porcentaje de los ingredientes destacados.
¿Puede aparecer el mismo ingrediente dos veces en la lista?
En alimentación, como la composición de un ingrediente compuesto (por ejemplo, trocitos de chocolate) se escribe aparte entre paréntesis, un mismo ingrediente puede aparecer en más de un lugar. En cosmética, cada ingrediente se escribe una sola vez.
¿Es mejor un producto con una lista de ingredientes corta?
Una lista corta indica que el producto es más sencillo y reduce el número de ingredientes con los que entra en contacto una piel sensible. Pero una lista corta no es, por sí sola, un indicador de calidad o seguridad; lo determinante es qué ingredientes contiene.
Esta página es de información general y no constituye consejo médico personal. Las advertencias de la etiqueta y la opinión de un profesional sanitario siempre tienen prioridad.